|
Como todos los fines de semana, estaba allí,
con sus dulces, majarete y hallacas; ya le quedaba poca mercancía, por cuanto la
visitamos al final de la mañana. Mientras conversábamos, uno que otro preguntaba
por los precios, los sabores. El encuentro esta vez es con Martina León, una
vallera dedicada a la elaboración de dulces, majaretes y hallacas, los cuales
ofrece en su puesto en el mercado de Conejeros. Cuándo le pregunto, ¿cuántos
años lleva en eso? Comenzó a echar cuentas, pensó y luego me dijo: "Tengo un
poco de años, primero en el viejo, y aquí veintidós, vendiendo mis dulces,
majarete, hallacas, hechas por mí. Me siento cansada, pero hay que echar pa’
lante, para poder comprar mis medicinas, esas pastillas para la diabetes que
tengo de por vida".
Empezó haciendo las hallacas, que además de ofrecerlas en el mercado, también
las pone a la venta en las fiestas de El Valle, y en el mes de diciembre. Su
hermana Carmen León fue la pionera, quien la orientó y le regaló hasta la
primera olla para hacer majarete. Ahora está durante toda la semana haciendo
unos o dos dulces diarios, preparando todo en casa, con calma, para venirse los
sábados y domingos. Mientras pone a fuego los ingredientes, le dedica tiempo a
sus matas, en el patio de la casa, en Las Piedras de El Valle del Espíritu
Santo, calle Monseñor Vásquez; allí tiene su pequeño jardín. Acerca de El Valle,
nos dice: "Muchacho, la Virgen es lo mejor que hay en El Valle. Y El Valle, es
lo mejor que tiene Margarita".
Martina es madre de cinco hijos: José Rafael, Humberto José, Anaís, Nancy y
Jesús Ramón. A sus 70 años sigue activa. "Estoy trabajando hasta que el cuerpo
aguante. Yo me distraigo con esto".
El dulce sabor
De coco, majarete, lechosa, dulce de batata, mango, hicaco, jobo, dulces de
cuanto fruta consiga, colocándole el punto al tacto, ya que problemas de
diabetes, detectados cuando cumplió los cincuenta años, le impiden probarlos; a
veces le dice a los muchachos que los prueben, pero ya la experiencia hace que
todos queden sabrosos. La gente los lleva y ella se los ofrece con cariño. Las
frutas en su mayoría son del propio Valle, las demás se consiguen en la isla.
Ella hace todo, hasta tiene su forma muy especial de amarrar las hallacas. A
fuerza de paleta logra darle el punto que el cliente gusta. El punto lo tiene en
la mano.
Campaña de Morel
En el mercado de Conejeros cuando muchos estaban apáticos a la presencia de
Morel Rodríguez como candidato a la gobernación, Martina León lo recibió con
mucha efusividad, se abrazó con el entonces candidato, se tomó fotos con él,
ahora muchos le comentan que la han visto en afiches en el Sambil y en muchos
lugares con el hoy gobernador. La reconocen. Afirma que Morel es un buen hombre.
Las loterías
A Martina le gusta jugar su numerito, con los triples ha tenido mucha suerte, ha
ganado su plática en varias oportunidades y por eso las remodelaciones que tiene
su casa; lo poco que vende en el mercado le ha permitido levantar a sus
muchachos, darle sus estudios y comprar la comida. Con las loterías también se
divierte.
Las matas otro pasatiempo
En el patio de su casa tiene helechos, caña la india, calas. Pasa muchas horas
entretenida con el cuidado y riego de sus matas. Las Piedras sigue siendo un
lugar fresco, aunque ha presentado ciertos problemas con el agua. Martina sigue
aprovechando el tiempo mientras las hallacas y dulces están en la candela.
Piensa que hasta las matas se secarán, ya que no observa un relevo en la
generación. Ninguno se ha inclinado por este camino. Los hijos ya están grande,
no sabe quién seguirá vendiendo los dulces; han querido que descanse, le piden
que deje ya ese ajetreo, pero ella insiste en seguir trabajando, seguir haciendo
sus dulces y hallacas, hasta que el cuerpo aguante.
|