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En la calle Monseñor Vásquez, en Las Piedras de
El Valle del Espíritu Santo, cerca de la medicatura, está "Bodega La Entrada",
atendida desde hace treinta y siete años por Lesbia Velásquez y Gilberto Marcano.
"Desde los veinticuatro años estamos, Lesbia y yo, con este pequeño negocio.
Aquí en este huequito, nos hemos comido las altas y las bajas. Son treinta y
siete tratando con la gente, lidiando con muchos clientes. Si nos hubiésemos
portado mal no tuviéramos esto. Ya lo que vamos es a esperar la bicha de
madera". Así comenzamos la conversación con este vallero, nacido en el sector El
Puente, en El Valle del Espíritu Santo, ahí en los terrenos donde siempre ha
tenido la casa mamá. El reportaje me permite saber que Gilberto nos ayudó a
crecer. Su mamá, la difunda Melchora, vivió en la parte de adelante de la casa,
mientras que nosotros vivíamos atrás. Por eso Gilberto afirmá. "Yo los vi crecer
a todos ustedes, trabajé con tu papá. Cuando muchacho iba al cerro a montar
lazos para atrapar conejos, buscar leña, sembrar ají y tomate; con eso se
levantaron las dos familias, ustedes son como mis hermanos. Con Alvarito y Alí,
cuánto no hicimos".
Prosigue Gilberto: "Siempre me ha gustado el comercio. Trabajé duro. Yo tuve que
dejar de estudiar, para ayudar a mí familia. Una vez que regresé del servicio
militar, empecé a buscar nuevas alternativas, trabajé con Domingo Romero,
alquilé el bar "Los Cocos". Buscando, para ver mejoras. Con un dinero que logré
ganarme, hablé con mamá, le pedí que me diera un pedacito, un lugar para montar
el negocio, y aquí llevo treinta y siete años. Lidiando con mucha gente.
Pendiente de todo, contando con el apoyo de mis hijos y de Lesbia"; quien,
además, sigue haciendo sus empanadas, vende la chuchería en el colegio, y ha
estado con él en todo momento. "Si mijo, apunta Lesbia, aquí hemos levantado a
nuestra familia".
Hacen un gran esfuerzo para echar hacia adelante a su cuatros hijos: Gledys,
William, Gilberto y Lisbet. Ya los hijos están grande, tienen cuatro nietos y
van rumbo a tener biznietos. Gilberto tiene sesenta y tres años, Lesbia,
sesenta. La vida ha sido dura para ellos. Gilberto, afirma: "No se trata de
decir que tengo un negocio, sino hay que tener mucho juicio para ser
comerciante, hay que saberlo atender, tener habilidad para mantenerlo y que te
respeten, te reconozcan lo que estas haciendo. Tener mucho control sobre los
movimientos; ése ha sido nuestro éxito, por eso nos hemos mantenido. La riqueza
de uno son los muchachos y este negocito".
"Aquí en Las Piedras estamos felices, no estamos muy lejos del puentecito. Ya lo
que vamos es rumbo a ponernos viejo, a esperar la "bicha de madera", risas,
refiriéndose a la urna.
En sus treinta y siete años de actividad en la "Bodega La Entrada", el pasado
dieciocho de marzo de este año fue robado por primera vez, mientras Gilberto
dormía, Lesbia fue capaz de enfrentarse al invasor, quien posteriormente fue
detenido.
Esta es una pareja que ha trabajado muy fuerte, no se amilanaron ante las
dificultades. Lesbia desde los ocho años estuvo en la Plaza Mariño vendiendo
empanadas, allí conoció a Gilberto, y él moviéndose por todas partes, montando
negocios, hasta que se instaló en Las Piedras, desde allí sigue dando lo mejor.
La bodega de Gilberto todos la conocen. El quinto hijo de los ya fallecidos:
Melchora Marcano y Francisco Cardona, ha revivido en mí gratos recuerdos de su
niñez y nos agradece el que le hayamos visitado y tomado en cuenta para este
reportaje. En bodega "La Entrada", Gilberto y Lesbia han logrado mantenerse a
pulso, pendiente cada quien de sacrificarse por sus hijos; ahí han dejado su
juventud. Gilberto a pesar de los problemas con la diabetes, aún tiene fuerza y
ánimo para seguir sirviendo; sigue luchando. (R. C)
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