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La “Perla del Caribe”, Margarita le ha regalado a Venezuela talentosos seres
humanos, algunos de ellos son; el general en jefe Santiago Mariño, Francisco
Fajardo, Juan Bautista Arismendi, almirante José María García, Jóvito Villalba
(abogado, gran orador, constitucionalista y ex candidato presidencial en dos
oportunidades; presidente electo en el 52 mediante un plebiscito donde todos los
partidos políticos lo apoyaron, su triunfo fue desconocido por el derrocado
Pérez Jiménez).
Así mismo, existen otros héroes que aún están anónimos y que tal vez son
ciudadanos de a pie como cualquiera de nosotros. Se trata de uno de esos héroes
que le ha formado a Venezuela unos cuantos veterinarios; no es más que mi
“maestro” de Inmunología y Virología, Dr. Gabriel Leandro Carreño González.
Nació en el caserío El Piache, su humilde terruño, donde hermosas vivencias de
niño han sido pilares en la enseñanza de sus hijos y que comparte con todos
quienes escuchan sus espectaculares, anecdóticas y ejemplares historias. Logró
su título de bachiller en ciencias en el Liceo “Nueva Esparta”, el 3 de agosto
de 1964. Luego, inspirado por su consentida mamita Martina parte a Cumaná donde
inicia estudios de medicina, continúa en Ciudad Bolívar, pero las vueltas de la
vida, nada casuales, hacen que viaje a Barquisimeto, estado Lara, donde continúa
con sus estudios de medicina, pero esta vez de medicina veterinaria; es
diciembre de 1973 y está dentro del cuadro de honor de la IV Promoción de
Médicos Veterinarios de la UCLA, donde obtiene su título. En sus relatos de
estudiante universitario recuerda a su maestro Humberto Ramírez Daza, de quien
heredó, no sólo su pasión por la profesión, sino el amor por la docencia y en
formar excelentes profesionales de la medicina veterinaria.
Más tarde inicia su maestría en Inmunología y Virología en el IVIC (Instituto
Venezolano de Investigaciones Científicas). En investigaciones dedicadas a su
tesis de maestría, descubrió nuevas variables de la encefalitis equina
venezolana para la época. Dicho trabajo científico se tituló “Biología de
Encefalitis Equina Venezolana en Células de Mosquito Aedes aegipty en Células
Crónicamente Infectadas”. A partir de allí, innumerables páginas científicas, y
artículos de diversa índole han sido publicados por él, entre ellos una revisión
de Encefalopatía Espongiforme Bovina en el año 1996, en la Gaceta del Decanato
de Ciencias Veterinarias de la UCLA.
He sido testigo en pocos años del excelente hijo, padre, hermano, gran maestro y
guía de quienes tuvimos el honor de ser sus alumnos. Sus padres, Martinita †
–como él suele recordarla- y Leandro †, fueron su inspiración y bendición en
toda lucha emprendida. Es el cuarto de 9 hermanos; Carmelo, Jesús †, Matilde †,
Gabriel, Carmen, Alejandro, Rosa, Elinor, Dani y Thays.
De cualquier tema se puede compartir con él y además, aprender algo; hay que
reconocer que no sólo ha sido excelente profesional de la Universidad
Centroccidental “Lisandro Alvarado”, creador de muchos escritos, cuentos y
poemas dedicados a su amado terruño, a sus seres queridos, a sus 5 estrellas
como suele llamar a sus hijos queridos: Gabriel Leandro, Héctor Alexander,
Marielena, Ernesto Luis y Argenis José; a su compañera de siempre Sra María, a
sus 9 nietos (Gabriel Jesús, Michelle, Jorge, Luis Miguel, Emily, Naimar,
Geampaolo, Gabriel Alejandro y Gabriela Alejandra) y a sus hijas políticas; de
cualquier vivencia inventa una rima con rico vocabulario. Trataré, con el apoyo
de su autor y algún cómplice, de publicar en algún momento todos esos escritos
que, además de que nos enseñan acerca de la vida y los valores morales, nos
ayudan a reflexionar sobre eventos de nuestra historia y acontecer diario.
Su familia y todos los que al menos a una de sus magistrales clases
universitarias hemos asistido, nos sentimos orgullosos de que alguna de sus
experiencias nos haya transmitido.
Ahora, Lara es el terruño que lo adoptó ya por mas de 30 años; sin embargo, a
menudo nos visita, iniciando su recorrido por El Valle del Espíritu Santo para
dar gracias a su Virgencita, de la cual es fiel devoto. En cada una de esas
visitas su pluma y su inspiración vuelan para dejar pruebas de cuanto ama a la
tierra y a la gente que lo vio nacer, crecer y partir hacia otra lares donde
conquistó su título universitario, donde conoció a María su compañera de
siempre, donde nacieron sus 5 estrellas y sus nietos; muchos lazos lo detienen
en el suelo larense. En cada oportunidad que tenemos, Héctor Alexander y yo le
enviamos un pedacito de su Margarita querida, es por eso que una vez me dedicó
uno de sus escritos del cual me siento orgullosa, pues a través de versos con
rima recorremos la hermosa perla del Caribe y sus tradiciones.
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