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Acompañado de sus padres, y con una constante sonrisa que denota la alegría
que como niño y promesa del béisbol siente, conversé con el niño Diego Alejandro
Reyes Luna, “criollito”, nacido en La Asunción. Es el segundo de tres hermanos,
los otros dos son: Jesús y la más pequeña, Sofía. Diego está desde los cuatro
años practicando varios deportes, pero sobretodo el béisbol. La rutina lo lleva
a dedicarse tres veces por semana a la práctica de este pasatiempo mundial. En
las tardes, los días lunes, martes y miércoles, entre 2 a 5 pm, pueden
observarlo, junto a otro grupo de niños, en el estadio Arévalo Aguiar; allí ha
comenzado ese largo camino, esos sueños por ser un gran pelotero, por llegar muy
lejos y dejar una huella, como el «Kid» Rodríguez, Andrés Galárraga, Omar
Visquel, sus ídolos. Él sueña con que algún día, sea posible, ponerse un
uniforme de grandes ligas.
Diego estudia quinto grado, en la Unidad Educativa Francisco Esteban Gómez, en
La Asunción, donde muestra buena conducta y mejores calificaciones. “Lo que
quiero es estudiar y jugar”. Me gusta el basketball, voleibol, pero más el
béisbol. Puede jugar en la primera base, en los jardines y lanzar. Ser pitcher
lo hace sentir muy emocionado. Su manager, Felipe Espinoza, es el gran mentor de
este pequeño que viste la camiseta de los Criollitos de Venezuela. La constancia
y condiciones le han permitido estar presente en varios zonales y regionales.
Además, su actuación en cuatro campeonatos nacionales, ha causado grata
impresión. La actuación más reciente lo ha llevado a integrar la selección de
Béisbol Pre-infantil de Venezuela. Está entrenado para lanzar y batear como
nadie
La calidad de este peloterito, nacido y desarrollado aquí es tal, que ha logrado
convencer a los técnicos nacionales, dejando atrás a muchos que como él han sido
convocados. De ochenta niños, quedaron pocos formando el roster y para orgullo
de sus padres: Jesús Reyes y Nereyda Luna, y de quienes le conocen, es
satisfactorio saber que a base de fuerza, de batazos y a su poderoso brazo, a
esa forma alegre de jugar, está vistiendo la camiseta de la selección vinotinto.
Después de los Juegos Panamericanos, en la ciudad de Mérida, Diego tiene la
mirada puesta en el nacional, de los Criollitos de Venezuela, a celebrarse en
Margarita a partir del dos de septiembre. Una enorme oportunidad para que le
conozcan, los que aún no saben del talento de esta promesa del béisbol,
observando sus inquietudes y su forma alegre de jugar.
Sus padres y demás familiares le animan, brindan todo el apoyo que este
jovencito necesita. Todos lo aupan, disfrutan con sus jugadas. Este lanzadorcito
recibe el respaldo de sus compañeros de clase, él sabe que está en la selección
de Venezuela, porque ha demostrado sus condiciones. Son muchos los comentarios
que ha generado, todavía está muy joven; “pinta”, con excelentes credenciales.
Ahora en sumo grado, va a depender del respaldo que recibe, de la manera cómo
sea orientado. A medida que va creciendo sus exigencias como pelotero, como
estudiante van a ser mayores. Diego por ahora, no para de reírse, está feliz con
las posiciones alcanzadas. Llegar a alcanzar las hazañas de muchos peloteros
venezolanos y de otras partes del mundo no es fácil. Muchos éxitos para este
margariteño que con seguridad pondrá muy en alto el gentilicio neoespartano. Él
ha prometido ponerle corazón, hasta ver realizado su más grande anhelo, llegar a
ser un grande liga. Animo pequeño.
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