Edición Junio- Julio 2007

Cerrar Ventana

Primavera en Margarita

Nadie duda que ésta es una isla tan maravillosa, que hasta la primavera con su hermosura, sin que se dé aquí esa estación, viene con su pincel maravilloso, lleno de colorido y va pintando con rayos amarillos a nuestros cerros y carreteras. Por eso no es raro ver en los meses de abril y mayo, árboles cargados con bucles de oro en los pueblos de Margarita, enclavados en valles, tales como: La Asunción, El Maco, San Juan Bautista, La Fuente, Paraguachí y Tacarigua, donde fueron tomadas las gráficas que ilustran esta nota.

Es sorprendente que en plena sequía, las flores amarillas broten espontáneamente, como diciendo llegó la primavera con su hermosura y su encanto, en esta isla que sólo tiene una estación seca y una lluviosa (que a veces ni se da). Porque definitivamente, en esta tierra embrujada y mágica hay cabida para todo: mar, viento, sol, montañas, lagunas, zonas áridas y flores que adornan nuestras montañas.

¿Quién, que admire la naturaleza y disfruta de la belleza del paisaje, no se ha extasiado con las plantas que cambian de hojas y se visten con un traje amarillo impresionante en los cerros margariteños? Todos, tantos propios como extraños, se detienen y observan el milagro de la naturaleza, capaz de hacer florecer los árboles sin contar ni siquiera con el rocío de la noche, que le sirva de riego.

Todo esto forma parte de las bellezas misteriosas de esta Margarita, que en tiempos inmemoriales fue refugio de los dioses.

Emigdio Malaver G.